viernes, 9 de agosto de 2013

Arañando las paredes

Maraton
Capitulo 1

-Claro que estoy a salvo.-espeté.- ¿Pero tu no estoy tan segura? Yo tambien he escuchado hablar y... no sonaba bastante bien.- sin pretenderlo,  o no del todo, estaba siendo una tirana. Y él había sido completamente amable y..¿dulce?
No sabría definirlo.

-Pero lo mío no es lo mismo. Tengo compromisos con gente peligrosa, y amigos que tambien lo son. Asi que no estar a salvo es mas bien una forma de vida que un estado.- contesto sin apenas respirar y sonriendo.

Y aun asi no resultaba exasperante.
-Y...-dudé unos segundos antes de que mi incontinencia decidiese por mi- ¿qué clase de compromisos teneis tus "amigos" y tu?

-Digamos que algo no demasiado bonito, y trapicheos con... lo evidente.
No comprendía como era capaz de soltar una frase como aquella y seguir tan tranquilo. Aun que claro, a mi ya me sucedía algo similar; pues llegabas a un punto en el que todo adquiría monotonía y normalidad. Ya no podías juzgarlo, ni si quiera expresar ciertos sentimientos sobre ellos.

-¿No demasiado bonitos? ¡Pero que coño haceis!- Niall solto una carcajada y sacudió la cabeza.

La bibliotecaría, que estaba colocando unos libros a cuatro estanterias de distancia me dirigió una torba mirada, sentenciándome.

-Holly, no es que no me gusten tus interrogatorios pero... No estoy para eso. ¿Me prometes que estas bien?

Me calle y le observé impasiva; analizando cada detalle de su cara, sus gesto y lo que salía de su boca.

No se si pasó medio, uno o veinte minutos hasta que cobtesté; pero por su reacción era evidente que no era lo que se esperaba.
-¡Joder pues claro que no estoy bien! ¿Pero eso a quien le importa? Llevo mas de un maldito mes aquí, finjiendo que todo va de maravilla; con una panda de traficantes y no se qué mas... porque en realidad no se ni quienes son, ni que hacen,... absolutamente nada. Y de lo único que soy capaz de preocuparme es que apesar de todo les quiero. ¡Soy una conpleta imbecil! - deje caer la cabeza sobre los libros, e hice todo lo posible por contener las lágrimas.

Ultimamente no hacia mas que llorar, huir y hacerme daño a mi misma y a los demás. Y no sabía como podía cargar con ello, como si viviese sin sentimiento alguno; y en el fondo morirne a grandes zancadas. Arrancando a yiras mi ser y luchando de escapar de aquella carcel en la que me había convertido.

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