Yo me negaba a darselo asi que él no se conformó. Nunca se conformaba.
Cuando llegó el recreo intenté evitar la cafetería y cualquier sitio donde él puediese suponer que yo iría.
Cuando fui a salir del instituto pase junto al tipico grupo de chicas histéricas que se quedaron en silencio al verme pasar. Yo las miré, pense en hacerles algun gesto obsceno, pero me lo replantee y salí sin si quiera mirarlas.
Crucé la puerta abierta y recorrí un tramo de muro hasta apoyarme en la pared sin preocupación alguna.
Asentí sin levantar la cabeza.
Lachica tenía el pelo largo y oscuro con algunos mechones de colores. Sus rasgos eran delicados y risueños.
Se dio la vuelta y se fue, tirando un pequeño papel ante mi con algo escrito.
Me negué a moverme siquiera hasta que la posibilidad de que la chica me viese no existiera.
Comprobe la puerta; despejado. Me agaché y recogí el papel y deshice una doblez. Ginger había escrito su número de teléfono. Sería imbecil la niña...me caía bien.
Sonreí y me guarde el papel en el bolsillo.
Zayn no aparecio, y eso de cierta manera me molestó. Pero, ¿Qué se le podía hacer? Cuando sonó el tímbre volví a entrar al recinto y fuí casi corriendo a mis dos últimas clases.
Casi era mejor así, pues podría intentar concentrarme esta tarde en el examen de mañana, en vez de pensar en él y en qué podríamos estar haciendo.
Tapé mi cara con el pelo y no pude evitar sonreir al reconocer la moto negra que me había salvado de mi padre el otro día.
Si buscaba una carcajada por mi parte, ya podría mejorar un poco más.
-No gracias.- dije como si no le hubiese reconocido.
-Bueno pues siento decirte que yo necesito que estes conmigo. Aqui y siempre.
Ahogue un gritito por lo poco inesperada que era aquella frase en nuestra situación.
Llegados a este punto no pude seguir ignorándole.
-Vete a tomar por culo.-murmuré.
-¿Qué?
-Que me dejes e paz. No me dijiste que te habían detenido, y tampoco te importó demasiado llevarme al sitio donde hacia apenas una hora te había pillado la policía. Eso es de ser un ¡Cabrón!.
-¿Crees que eso es ser un cabrón? Aya tu. Pero no creo que eso importe, no despues de lo que pasó.
Mi respiración era agitada y todo mi cuerpo me pedía a gritos que juntase nuestros labios de la forma más salvaje. No lo hice, retube esa necesidad en lo mas hondo de mi ser y me contube.
-Sabes que vas a terminar callendo, sabes que me quieres. Y cuando ese día llegue yo estaré ahí.
