sábado, 13 de julio de 2013

No llores pequeña

Lunes- tercera semana de instituto- esperaba no morir.
Aquel sitio mas parecía un campus con sus dos enorme patios centrales y los que los rodeaban.

Cruce lo mas rápido que pude el lugar y llegue a mi primera clase de la mañana; habia estado hablando con el profesor los primeros días ( tambien era nuestro tutor) y comprendiendo mi situacion - no del todo bien- habia accedido a dejarme entrar en clase antes de la hora.

Cuando sonó el timbre el aula se comenzo a llenar, y volvi a sentir su mirada sobre mi. Durante las dos semanas anteriores habia aguantado aquello tambien; su constante vigilancia y control a distancia ; empezaba a acostumbrarme.
La verdad es que si veias al chico casi le agradecias el 'acoso'.

Durante los primeros dias se me habian acercado varios tios afreciendome drogas, todo el mumdo me miraba mal y nadie me hablaba. Eso no habia cambiado, pero por lo menos ahora no me las tenía que ver con los traficantes.
Estaba intentando ser la buena alumna que había sido hacia unos años; antes de que mi madre callese enferma, pero me estaba costando horrores. Sin contar con que los profesores daban por hecho que era tonta o algo asi y en la mayoría de las clases ni me miraban.

Al salir al recreo, fui hacia la cafetería. Estaba apenas vacía; en realidad estaba así todos los días y la verdad es que no acababa de entender por qué, pero no pensaba preguntar. Aquel era mi refugio del resto de gente, que me resultaba odiosamente insoportable.

-Hey, ¿Qué haces aquí?-  dijo una voz a mi espalda.
Me gire y me encontré con el chico de clase que no me quitaba los ojos de encima.
-¿Comer?- conteste atonita, mas como si él fuese imbecil.
Le deje atrás y me fui hacia mi mesa habitual. Me alcanzo.
-Zayn y tu eres Holly ¿no?
-Ajá.- me sente en la mesa y me lleve una patata frita a la boca.
-No creo que devieras comer eso, ni venir aqui.-sentenció.

-Y eso se debe a que...- le tenté
-A que aquí es donde venden la mercancía.
- ¿Y tambien se las venden a las de la cafetería?- pregunté sin acabar de creermelo.
Zayn asintió.
- ¿Entonces que haces tu aquí?
El me miró sin creerse mucho que le preguntase eso. Entonces caí...
-Soy... digamos el jefe.
Dios, y pensar que estaba intando tener buena fama...

-Hey pequeña, no llores. No te voy a hacer nada.- dijo con un tono de preocupación.

Me retiró con el pulgar una lágrima que rodaba por mi mejilla, en la que yo ni siquiera había reparado.


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