Mentira. Mi casa estaba justo al otro lado, pero haría cualquier cosa por no estar junto a el a solas.
Aun así él insistió, y finalmente no me quedó mas remedio que dejarle que me acompañase hasta casa.
Me volvió a coger de la mano y volvimos sobre nuestros pasos, hasta el parking del instituto donde nos esperaba su reluciente moto negra.
Al principio me negué a subir en ella timorata, pero acabó convenciéndome cuando mi vena irresponsable salió a la luz.
-Agárrate fuerte a mi cintura.- me susurro casi en los labios.
Pasé mis brazos alrededor suyo, y contuve la respiración
-¿No hay casco?
-¿Es que no te gusta el riesgo?- pregunto arrancando la moto.
-No sabes cuanto.- murmure mas para mi que para él.
Noté como sonreía y se relajaba. Salimos del parking cuando me preguntó donde vivía.
-La verdad es que no se... tu gira aquí a la derecha.- le dije.
Soltó un bufido.
-Holly eres la primera persona que conozco que no sabe donde vive.- comento medio riéndose.
Bueno; por lo menos era la primera en algo, me consolé.
Durante el resto del trayecto seguí dándole indicaciones, de donde girar y seguir de frente. Le hice parar al principio de la calle, por si algún casual a mi padre le importaba, no me regañase.
-Lo tengo grabado.- dijo dándose golpecitos en la sien con el dedo índice.
-¿Para que lo quieres recordar?
-Por si algún día me necesitas. Ah sobre eso... la próxima vez no envíes una nota que la lea media clase, manda un mensaje.
-Te recuerdo que no tengo tu número.
-Ya si.- me advirtió.
Tenía razón, durante la tarde habíamos intercambiado nuestros números. Él y Harry parecían muy interesados, pero Louis mas bien parecía molesto.
Esa tarde desde hacía mucho, me había sentido plena; yo misma. Alguien real.
Así que cuando entre a casa, en vez de ir directa a por mi buen amigo el abre cartas; fui hacia la cocina y me hice algo de cena.
Mientras veía la tele (algo realmente aburrido cuando solo ponen a gente cantando, con una cabecera musical realmente insoportable y que no paran de repetir), la puerta se abrió.
Era mi padre, ojeroso y demacrado; pero mi padre. Y lo mejor- por así calificarlo- sin una gota de alcohol fluyendo por su cuerpo.
-Hola hija.- dijo apenas sin mover los labios.
-Hola papá.¿Te encuentras bien?- todavía me tenía que acostumbrar a este trato tan familiar.
-Pues claro que si. Además hoy he encontrado trabajo.-dejo caer.
-¿En serio? ¿Dónde?- pregunte sin acabar de creérmelo.
-Eso todavía es sorpresa.-contestó subiendo las escaleras.-Me voy a dormir.
Al poco apague la tele harta de tanta tontería y me metí en la cama.
4:30
Todavía era de madrugada cuando el móvil me despertó. Tenía un mensaje de...
¿Harry? ¿Qué hacía este enviándome mensajes a estas horas? Bueno daba igual, desbloqueé el móvil y leí el mensaje...
¿¡PERO COMO LO PUEDES DEJAR ASÍ MALA PERSONA!? SÍGUELO AHORA MISMO JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA NO,EN SERIO,SÍGUELO.
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